Todo ese tiempo después de que se fueran a vivir al Country, la vida se volvió una mezcla de declaraciones e historias que se cruzan y se entrecruzan y se vuelven a contar pero desde distintos lados. Monstruociudad conocía las intimidades de nuestra familia y se regodeó con eso, como si de verdad nos pudieran conocer así, por las notas de la Cadena Tres.
Mamá apareció ahorcada con el cinto de su bata de baño, ahorcada y violada. Apenas violada, decían los abogados. La descubrió una vecina, que no le contestaba el teléfono y habían quedado de ir a jugar al bridge. La noche anterior hubo varias fiestas en Monstruociudad y en el Country que todos pensaron que estaría durmiendo, que era raro que justo el abuelo se hubiera ido a jugar un torneo a Santa Fe.
Todos sospecharon que era por los vínculos con los negocios del abuelo, con la envidia que le tenían las otras mujeres del Country, que sabía demasiado, que había descubierto el secreto de la familia, que los Antenucci no perdonan y tantas cosas dijeron, dijieron, ya no se como se dicen algunas cosas. Encontraron pelos del tío Nacho, uñas y mocos y pelos del abuelo y semen de tres alelos compartidos, o material genéticamente compatible.
Tanta tragedia junta. Vinieron de la Cadena 3 como mil veces. Todo fue expuesto, hasta las fotos las describían en el programa. Las fotos de los forenses se vendían en el mercado negro, después las piratearon, hasta sacaron camisetas con chistes. La vida de la gente, son como cerdos que huelen sangre y se revuelcan en la miseria ajena, se regordean en que no les tocó a ellos. Regodean, muchas gracias. Me da otro cigarrito?
Así es, la bata estaba colgada, perfecta en el baño del cuarto que usaba yo cuando iba allá. Éramos felices entonces, yo dormía la siesta con mamá, con las primas, ellas contaron todo por dinero, todo y hasta mintieron por plata. Ahora ellas ya están casadas, se cambiaron el nombre, a mí ni me saludan, me desconocen, quemaron las fotos, borraron las actas. El tío Nacho tenía muchos contactos adentro, contactos y dinero.
Dormíamos juntos pero no hacíamos nada malo. Siempre supimos que en nuestra familia éramos así, compartidos. El abuelo no quería que se supiera eso, que no iban a entender, al principio a les pareció monstruosos, pero siguieron sus vidas, siguieron las noticias, vinieron otros tiempos, a la larga Monstruociudad lo tomó bien, gracias a la prensa que le dio un giro, como de ya basta, de volver a los valores. La gente empezó a querer más a su familia, acercarse más a los seres queridos, a conocer su genética. A no desconfiar, pero nadie lo agradece a eso, nadie lo reconoce.
El tío Nacho buscó gente del gobierno se ocupó de todo, se buscaron un perejil que se coma el garrón, se armó una cortina de humo con un asesino violador, pusieron mucha plata, nunca se supo quién la mató. El abuelo dejó de hablarme, yo seguí investigando, sabe. Mamá me había heredado todo a mí y no me había dicho nada y el abuelo había puesto lo del tío Nacho a nombre de mamá, así que todo era mío y que me lo gasté todo queriendo saber quien fue el que la mató, queriendo saber quien fue mi padre, si es que tuve alguno o soy un engendro de la maldad de esta familia.
Necesitaba saber la verdadera historia y terminé convertido en esto. Un personaje de feria, la gente viene a verme para ver si soy humano, si tengo mano de rana u orejas de cerdo, me gritan pata e’ queso. Como si fuera un monstruo. Me dicen cosas, me golpean, a veces viene gente importante a sí como usted que me hace el reportaje, otras veces vienen de las universidades a estudearme, me sacan sangre, me toman medidas, ah, si a estudiarme, gracias.
Yo nunca supe quien fue mi padre, no los pude saber, estaban los alelos muy comprometidos, no había forma de distinguirlos, se hablo de la teoría del patermonster que es como una regresión adánica, un salto genético reversible, es decir a un patrón indiferenciado del que venimos todos los seres humanos, o por lo menos eso decían los que investigaron el asunto.
Ya no me queda nada de esa época, las fotos se las fueron robando los periodistas, hasta una tarjeta que me había mandado un Dr. Lefroi agradeciendo en francés los diarios de mamá, ella nunca dijo nada, pero había estado escribiendo todo este tiempo, todo lo que pasaba. Yo no los quise ni leer, seguí investigando por mi cuenta, prefería mi método, además no le entendía la letra, se los mandé a este doctor y cuando quise saber, ya estaba todo en un libro.
Al principio nadie entendía nada, gran parte del libro era símbolos y gráficos, nomenclaturas extrañas y nuevas. Se crearon universidades para poder estudiar estos asuntos. Monstruociudad se convirtió en la ciudad con más estudiosos de las personas que personas mismas, se formaron grupos de estudiosos que estudiaban a los estudiosos de las personas con problemas similares. Yo no vi un centavo del libro y ya para esa altura estaba viviendo acá, pobre y sin planes.
A veces viene gente importante como usted que me hace un reportaje, me dejan algún dinero, pero si no el resto del tiempo vivo de Monstruociudad, me alimento de allí, compro, vendo, vivo como puedo, ya no me pregunto de donde vengo, ni quién soy, si estoy vivo es por algo, no? y no me hace falta más, las demás personas porque viven, porque existen, no lo saben, tampoco lo saben, no? de donde vienen? Porque existen?. Tiene otro cigarrito?
Gracias. Sabe qué? Escriba lo que quiera de esta historia, ya no me afecta, pero una cosa, si. Lo único que le pido es que ponga bien mi nombre. Anselmino Antenucci, así con doble c.
Cabrón!
todo este tiempo preparando esta maldad?
tengo que leerlo otra vez….
maldá en que sentido?
le faltan unos capitulines para que quede mejor armada la historia, eso creo.
se aceptan sugerencias y consejos.