Entender a una familia siempre es complicado, a mi siempre me costó, me llevó años entender quiénes eran esas personas que vivían en la finca y a veces se iban y a veces volvían, que se casaban y tenía hijos que a su vez se casaban y mezclaban apellidos con la gente del pueblo, con los de las otras fincas, eso era volverse parientes.
Al principio la gente no le da importancia a eso de ser parientes, pero con el tiempo se ha ido descubriendo que es muy importante, porque con el asunto de la genética uno tiene una mezcla de lo que viene de los otros. La abuela venía de buena familia, de los Monteros Pintos, ella siempre lo decía, que si no se hubiera casado con el abuelo hoy sería otra cosa, otra cosa decía, pero nunca que cosa, la familia de ella era de Salamanca, su papá fue un señor importante y todos sus hermanos estudiaron, el tío Carlos es doctor, el Hugo ingeniero y el Luis se metió a cura, en esa época los curas eran muy importantes en la familia.
Todos los Monteros estudiaron, menos mi abuela, que lo conoció al abuelo una vez que fue a vender la cosecha, antes el abuelo hacía eso, cuando no había mercados, cargaba la fruta en el once14 y salía a venderla por los pueblos, las ciudades, los cruces de caminos, a veces eran largas vueltas, a veces en una mañana se acababa todo. Así fue como se conocieron, fue verse y prendarse, mi abuelo era mayor que ella, que tenía diecisiete. Mi abuelo lo primero que hizo fue mentirle que era soltero.
La abuela lo creyó hasta que conoció a los hijos del primer matrimonio de mi abuelo, la abuela Berta, que había muerto en el parto de la tía María, la mamá de la Olivia y del Brandon, del Anselmo Benjamín, la tía María nunca pudo superar que la mamá se muriera en su parto y de muy joven se casó con un viajante y se fue de Las Marías, a los chicos los veíamos cada tanto, venían a la finca en los veranos, a estar con el abuelo y la foto de la abuela Berta.
El otro hijo de la abuela Berta era el tío Coco, que se casó con una prima por parte de los Fittaldi, en esa época era chiquitos, la abuela se conmovió mucho cuando se enteró que la abuela Berta se había muerto al parir y mi abuelo no le quiso contar eso de entrada, que para que no piense que la quería estar usando a la muerta para conquistarla. La abuela siempre tuvo una foto de la abuela Berta en la casa, aunque cuando se casó con el abuelo, lo primero que hizo fue meter a los chicos de la Berta en la escuela de curas de lunes a sábado.
Mi abuelo era un galán, lo sigue siendo, pero en esa época parecía actor de cine, mi abuela era muy linda también. Se escaparon en el 11catorce, una noche de lluvia, el abuelo atracó el camión cerca de la ventana de mi abuela y se la robó. Cuando la encontraron, ya estaba casada y había nacido mi papá. Ya no había vuelta atrás, en aquella época era así. Si no, no hubiera nacido, creo yo. Mi abuelo lo tuvo a mi papá, a la tía Cheli y al tío Nacho, en un tiempo todos vivían en la finca, hasta el tío Coco, que se casó con una chica de Cuatro Vientos, la tía Jesusa, mamá del tío Beto, y del Jorge y de la tía Luisa, casada con un Riquelmo. Esos son como polimonstruos míos por parte de padre.
Los que si eran primonstruos eran el Arnulfo, que era el mayor de la tía Cheli, que se casó con un militar, el mayor Lescano, se fue con el una vuelta que fueron a hacer desfile por el día de las Tres Isletas, le pasó algo parecido a lo de mi abuelo, que se enamoraron de repente y se casaron, ella se fue de cuartel en cuartel siguiéndolo, unos años le tocó en plena montaña, allí lo tuvieron al Garbiel Grabiel Garbriel, en medio de la nieve, los anotaron en un pueblito de montaña, pero por el frío no podían ni pronunciar el nombre y el tipo del registro con los dedos congelados lo anotó las tres veces mal, y así quedó, el primostro Garbiel Grabiel Garbriel era flacuchento y enfermizo, y la ultima de la tía Cheli es la Dominga, mi primalma.
El tío Nacho ahora es funcionario del gobierno de Salvador Dias. Tío Nacho siempre estuvo en el gobierno, cuando estaba el General también estaba en el gobierno, hizo mucha plata, inventó un shampoo que tiñe las canas y evita la calva, la caspa y la seborrea, se vende en la United Xone, es una de las grandes marcas de Cadena tres.
El tío Nacho se casó con Lupita Lobita, la que era bailarina de Locovisión, antes de que Salvador prohibiera las imágenes nocivas y la radio lo inundara todo, la Lobato era la mujer más codiciada de Monstruociudad, hasta que se la quedó el tío Nacho, con sus millones y su pelo renegrido.
Los indios de Las Marías decían que el tío Nacho les había robado la fórmula del champú, la historia persiguió al tío Nacho hasta que el ejército a cargo del tío Lescano en una revuelta arrasó con las tolderías. Ya nunca se habló del la fórmula del champú del tío Nacho.
El tío Nacho se llevaba muy mal con mi papá, las pocas veces que se hablaron terminaron peleando, el tío Nacho y Lupita, nunca quiso que le digamos tía, tenían dos hijos, Brian y Jeniffer, nada más. Lupita decía que más de dos hijos no era equilibrado, fumaba todo el tiempo y tomaba café, odiaba los velorios y funerales, decía que lo más civilizado era quemar a los muertos y tirar sus cenizas en algún lugar lindo que tuviera espacio para los periodistas de Cadena tres, quien sabe si hasta para algún medio del espectáculo, es que una muerte, es una cosa que conmueve mucho al publico, decía enigmática.
Por parte de mamá, sólo estaba la tía Sana. Mamá y la tía Sana habían quedado huérfanas cuando bombardearon la plaza, sus papás tenían un puesto de maní tostado y semillas de calabaza al lado del Monumento a la República. Papá conoció a mamá cuando trabajó en la IKA, el abuelo decía que de allí había sacado las ideas, que allí empezó a leer, yo quería mucho a mi mamá, pero ella no decía nada.
Hasta donde yo conocía, esa era mi familia, mi papá siempre me decía que los parientes no se eligen, las pocas veces que lo vi, me decía eso, que era mejor que me quedara con el abuelo y con mamá en el campo, que el vendría a buscarnos cuando cayera Salvador, que ahora el tenía que ir a trabajar al norte con su gente, que el final estaba cerca y ya vendrían tiempos mejores. Lo mismo que mi abuelo, que ya vendrían tiempos mejores, aunque no sé que querían decir, lo mejor de uno no era lo mejor del otro. Mi papá se fue a hacer lo suyo al norte, con su gente, nosotros no éramos su gente, parece.
Esa era mi familia, hasta que nació mi hermanita.